Inconformismo y renuncia

En este nuevo post quiero hablar de la mala prensa que tiene la renuncia o la aceptación. Nuestra sociedad nos empuja a ser ambiciosos, a ser inconformistas para lograr cosas en la vida: lograr un buen trabajo, lograr un reconocimiento social, lograr cambios sociales o políticos…

Hasta cierto punto creo que este inconformismo es positivo porque nos empuja a luchar por avanzar y mejorar nuestra sociedad. Gracias a ello, las mujeres votamos, la ciencia ha avanzado y se han conseguido muchas cosas. Los seres humanos queremos estar bien y esa búsqueda de bienestar nos convierte en inconformistas.

Pero creo que hay un problema en esto. Cuando estamos bien y logramos algo que deseamos, queremos más y más. Los psicólogos están llenos de gente que no está a gusto con su realidad, gente que tiene una vida bastante cómoda pero no es feliz. Una vez que consiguen lo que anhelaban, buscan otro objetivo y no tienen descanso.

Yo creo que en la vida tenemos que elegir, establecer prioridades y entender que todo no se puede tener ni conseguir, tanto en lo material como en lo no material. Lo queremos todo y tenemos ansia por obtenerlo y al final nos hace sufrir. Sufrimos por lo que no conseguimos y sufrimos en esa lucha.

Para mi, la clave es saber renunciar a muchísimas cosas para ser felices. La única forma de ser plenamente felices es aprender a renunciar, y dar importancia al SER y no al OBTENER. No somos lo que obtenemos, no somos lo que conseguimos, somos mucho más que todo eso.

Siempre que hablo del conformismo, la gente me rebate diciendo que hay que luchar por las injusticias. La renuncia suena mal y es normal. Nos han enseñado a ser luchadores, nos han enseñado a ser inconformistas pero no nos han enseñado a ser felices y no nos han dicho que somos únicos y especiales solamente por el hecho de SER.

Para mi, el secreto está en encontrar ese equilibrio entre no conformarse con las cosas injustas y saber renunciar a muchas otras cosas que no necesitamos. Tenemos que poner límites a nuestras pretensiones. No nos empujemos ni nos exijamos tener más o mejor, matemos esa ansiedad. Sólo seremos felices con poco.

Epicteto nació esclavo en Roma y supo encontrar la felicidad a través de la renuncia y la virtud. Me quedo con esta frase suya: “El deseo y la felicidad no pueden vivir juntos.”

Be.