Felicidad, optimismo y sencillez

Soy optimista por naturaleza o no sé porqué… Mi mente, para poder avanzar y ser feliz, busca un enfoque positivo de las cosas, sean como sean. No es que no quiera saber la realidad, pero me esfuerzo mucho en sacar la parte buena.

Y es que he llegado a una conclusión muy personal: creo que quedarse solamente con la visión real y objetiva de las cosas no siempre ayuda a encontrar la felicidad. Y sin felicidad, es imposible mejorar el mundo.

felicidad en 2 claves…

La felicidad completa la he descubierto a través de dos principios que hoy se han convertido en algo esencial en lo que trabajo y trabajaré toda mi vida.

Una mente fuerte y positiva..

Por un lado, entrenar la mente y aprender a pensar bien, a mandarme el mensaje positivo siempre. Es un trabajo constante y a la vez desafiante. Yo solía ser más justiciera, más susceptible, más pasional y veía el mundo lleno de injusticias. Y esta visión, aunque seguramente fuera realista no me ayudaba en nada. Pensaba que luchaba por lo que consideraba bueno pero luchaba mal. Esta lucha malentendida no ayuda a ser feliz, y si uno no es fuerte y feliz no puede transmitir amor ni optimismo. Y sin ese amor no se puede salvar el mundo. El mundo sólo se salva contagiándolo de amor.

“Piensa bien y acertarás” es una frase que me he repetido como un mantra desde hace muchos años y he descubierto que me funciona. Es verdad que las cosas, las situaciones, las personas… no son siempre como esperamos que sean, pero se puede aprender a nadar en aguas que nos parecen turbias.. y una vez que aprendes, esas aguas se vuelven cristalinas. Además, todos fallamos, somos humanos, nosotros mismos fallamos mil veces.. Tengamos compasión hacia los demás, igual que queremos que a nosotros nos perdonen.. Veamos lo bueno de la gente, veamos lo bueno a todo. Siempre siempre, aunque no lo parezca, hay un mensaje bueno, hay algo que aprender y algo que cambiar..

Despertarme cada día, mirar por la ventana y decir todos los días “la vida es maravillosa, cuanta gente genial conozco, que bonito es el planeta y cuanto amor tengo para dar”..

La vida sencilla, la renuncia a ciertas cosas y la conexión con la naturaleza

La segunda premisa tiene que ver con el minimalismo y con aprender a renunciar. Renunciar a tener mucho o renunciar a las cosas que no necesito. No necesitamos tantas cosas, tanta comida, tanta ropa, tantos juguetes… Vivir más ligero, más libre y necesitando menos, esto es absolutamente liberador.. Ya sabéis, “no es más rico el que más tiene, sino el que menos necesita”.. Y yo añadiría “el que más libre es”..

El consumo mueve la economía y consumir es vital. Pero hemos llegado a un consumismo sin sentido, a comprar y acumular como una mejora de estatus social.. Todo es marketing, la oferta es absolutamente exagerada y la competencia es brutal.. Y unos se hacen más ricos y otros más pobres. Además, estamos destruyendo lo más preciado que tenemos, nuestro planeta.

Trabajamos mucho y muy duro, damos de comer a este sistema desigual y lo compensamos pensando que así me voy a comprar esto y aquello o que voy a ir de vacaciones aquí o allí (y a veces ni eso).. Pero apenas tenemos tiempo, nuestros hijos se pasan mil horas en el colegio desde pequeños y seguimos en esta rueda de la que es difícil escapar.. Pero es que tenemos gastos, muchos gastos y no nos queda otra.. El mundo es así..

Sí, el mundo es así pero hay un pequeño espacio para mejorar eso.. En el momento que sientes la revolución interior, empiezas a pensar que no te hace falta tanta ropa para usar un par de veces, a pensar en comprar menos, de forma más local y de calidad, a pensar en lo que realmente vas a utilizar o de verdad te encanta.. Te permite tomar mejores decisiones y más conscientes, que seguramente te hagan más feliz.

La renuncia a tantas cosas materiales ayudan además a fomentar la conexión con la naturaleza y a cuidarla. Es nuestra Madre tierra. Siento que tenemos que cuidar mucho nuestra conexión con ella, nos aporta alimento, calor, un hogar pero además paz y felicidad. El aire puro, la intensa energía de la mar, la belleza de las montañas, el mundo salvaje.. estas son las cosas más maravillosos del mundo y están ahí, para el que las quiera disfrutar.

Por otro lado, también me parece importante la renuncia emocional. ¿Y qué es esto? Pues para mi, es igual de importante renunciar a los deseos emocionales que a los materiales. Esta renuncia es la aceptación de las cosas tal y como vienen. Por ejemplo, aceptar que a esa persona yo no le guste, aceptar que no todo el mundo piense como yo, aceptar que no puedo tener hijos, aceptar que mi cuerpo no sigue los cánones de belleza actuales… Tenemos que renunciar a que las cosas o personas sean como nosotros deseamos.

No quiere decir que no haya que tratar de mejorar cosas y muchas veces hay que luchar para avanzar, pero a veces se nos va la vida y la felicidad en esa lucha. Las batallas hay que elegirlas muy bien y no perder el tiempo en tratar de cambiar cosas que escapan a nuestro poder. Aceptar y/o renunciar a ciertas cosas nos hará felices y libres de cargas.

Por último, a estas 2 claves, les añadiría un complemento que me parece primordial en nuestra vida: las relaciones sociales y el humor. Ríete de casi de todo y hazlo con mucha gente.

La vida es maravillosa,

Be